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Una profesora del departamento de comunicación social de la Universidad Federal de Minas Gerais, Graziela Mello Vianna, expuso en sus redes sociales que sufrió un bochorno cuando llegó a México a principios de junio.

Este vídeo provocó varias reacciones.En una conversación con un periódico brasileño, Estado de Minas, dijo que llegó a la capital de México el 4 de junio, con una delegación de investigadores brasileños que fueron invitados a presentar en la Conferencia Latinoamericana y del Caribe de Ciencias Sociales.

Informó de que se enfrentó a una larga cola en la aduana mexicana y que fue conducida a una sala tras presentar su billete, su pasaporte y la declaración que el gobierno exige para entrar en el país.
“Hasta aquí todo normal, el empleado del mostrador fue amable, no me pidió ningún documento y me llevó a otra sala, pero se llevó mi pasaporte y mi teléfono móvil. Otro brasileño que estaba en la delegación se enfrentó al mismo procedimiento. Pero encontramos a otras personas en el mismo entorno y sin ninguna información sobre lo que estaba ocurriendo. A pesar de un cartel que decía que, allí, las personas tendrían derecho a comunicarse y a ser informadas de todos los procedimientos. dijo Graziela.
En la sala, respondieron a varias preguntas y los policías fronterizos alegaron que había discrepancias en su pasaporte y en el formulario que había rellenado.
Acabó perdiendo el traslado al hotel y parte de la tarifa diaria, porque permaneció allí más de dos horas. Al día siguiente se enteró de que otro colega también tenía prohibida la entrada, y estaba con otro grupo de personas.
Se informó a la dirección del evento y la delegación brasileña comenzó a movilizarse para contactar con las autoridades mexicanas y brasileñas.
“Otro investigador vio cómo se lo llevaban y le acompañó para saber qué pasaba. Me enteré de que iba a ser deportado porque había un documento que ya había sido rellenado con el mismo nombre. Lo intentamos con Itamaraty, pero nos informaron de que el sistema mexicano no lo admitiría y que la policía mexicana era soberana y la reversión de la deportación sólo se produciría si venía de las altas esferas del gobierno.”
Al final del día fueron liberados, y la policía afirmó que todo fue un error.
El problema no es nuevo hoy en día…
 
En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil reconoció los problemas que reclaman varios brasileños que entran en México. La nota completa dice:
“La Secretaría de Relaciones Exteriores ha seguido con preocupación los reportes de cientos de brasileños que actualmente no pueden, por una cuestión técnica, tramitar la autorización electrónica de ingreso a México.”
Itamaraty ha solicitado, a alto nivel, medidas urgentes al gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Turismo y el Instituto Nacional de Migración, para solucionar el problema.
Brasil reiteró su expectativa de que se encuentre urgentemente una solución definitiva para la cuestión, que perjudica a cientos de turistas y empresarios brasileños.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México no se ha pronunciado sobre este hecho ni sobre cuándo se resolverá el problema.

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