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La necesidad de alimento es natural al hombre, ya que el organismo necesita nutrientes para sobrevivir. Aun así, el acceso a los alimentos no está garantizado para todos y es necesario resolver el desafío de combatir el hambre, especialmente en Brasil, ya que es un problema antiguo y está directamente relacionado con la desigualdad socioeconómica en la sociedad brasileña.En el mundo de hoy, el hambre es un reto para muchas personas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 821 millones de personas padecen hambre crónica en todo el mundo. Esto significa que una de cada nueve personas en el planeta no tiene acceso a los alimentos necesarios para llevar una vida sana y activa.

La FAO también estima que, si no se toman medidas urgentes, el número de personas que sufren hambre crónica aumentará a 842 millones para el año 2030. Esto es una gran preocupación, ya que el hambre no solo es un problema de salud, sino también un problema económico y social.

El hambre es una amenaza para la vida y la salud de muchas personas en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hambre crónica es responsable de más muertes infantiles que cualquier otra causa, con 3,1 millones de niños menores de cinco años que fallecen cada año.

Además, el hambre puede conducir a una serie de problemas de salud, como anemia, bajo peso al nacer, enfermedades del corazón y el cerebro, diabetes y obesidad. También puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de contraer enfermedades infecciosas.

Primero, el hambre es una dificultad histórica en Brasil que persiste hasta el día de hoy. Durante la década de 1950, Carolina María de Jesús escribió en su diario, que luego se publicó con el título “Quarto de Espejo”, sobre la dificultad para comprar alimentos y el hambre que se experimentaba en los días sin comer. Actualmente, más de 10 millones de brasileños aún viven con inseguridad alimentaria en Brasil, la mayoría viviendo en centros urbanos como São Paulo, lo que demuestra que el desafío del hambre aún existe en el país, que podría haberse resuelto hace más de 50 años. con programas gubernamentales que aseguran alimentos para todos. Por lo tanto, es necesario resolver el tema de la inseguridad alimentaria en Brasil para que el hambre deje de existir en el país.

Además, el contraste socioeconómico entre la población más pobre y la más rica está vinculado a la inseguridad alimentaria. Esta relación se muestra en el documental “Ilha das Flores”, producido en 1989, que habla de los habitantes más pobres de la isla, ubicada en Rio Grande do Sul, que necesitaban recolectar alimentos en la basura porque no tenían dinero para comprar comida fresca. Hoy, todavía hay brasileños en condiciones similares, como los habitantes de Cuiabá, en Mato Grosso, que hacían fila en las carnicerías para obtener huesos porque no podían comprar carne, y eso demuestra que la pobreza y la marginación reducen el poder adquisitivo y privan a la población. tener seguridad alimentaria. Por lo tanto, es necesario luchar contra la desigualdad y el hambre en Brasil.

Por lo tanto, el Gobierno Federal debe crear programas que garanticen alimentos básicos a la población a través de leyes, creadas por el Legislativo, para combatir el hambre. Así, disminuirá la desigualdad y se superará la inseguridad alimentaria en el país.

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